martes, 25 de septiembre de 2012

Actores & protagonistas en juego




El estado, el campesinado, la sociedad, la cultura y la misma ciudad Lima han sido, por así decirlo, fuertes ingredientes y personajes dentro del juego. Un evento que influenció sin duda directamente a que el campesinado migrara del campo a la ciudad fue la Reforma Agraria: Es aquí en donde el campesinado se convierte en propietario de tierras que cultivaban; sin embargo, al poco tiempo no pudieron mantenerlas a falta de capacitación y experiencia. La casi desaparición de los terratenientes y en consecuencia de una clase aristócrata, trajeron modificaciones sociales entre el peruano proveniente del campo, principalmente de la sierra y los empleadores. Este paso a convertirse en migrante y no sólo tuvo que saber adaptarse a una nueva vida, sino buscar subsistir mediante la ayuda de su familia y el enfrentarse día a día a una sociedad clasista, como en éste caso la limeña. Es así, como de la misma manera, estos “nuevos limeños” crean a través de los años una riqueza enriquecedora, dando mayor valor a la tierra e invirtiendo en la edificación de sus propias viviendas, desnegando un prejuicio bastante difundido que representa a los peruanos de origen humilde como individuos incapaces de procurarse por sus satisfacciones materiales y a quienes el Estado debe aprovisionar, guiar y controlar. Asimismo, implica un esfuerzo enorme de integración de las minorías marginadoras con las mayorías marginadas. Integración entendida como un proceso que pasa necesariamente por la democratización del sistema de representación del aparato de gobierno,  y el giro hacia un audaz proyecto de construcción social de un Perú más autentico.

De esta manera, el campesinado intento desarrollarse económicamente dentro del campo empresarial legal, pero se toparon con el sistema engorroso y el difícil acceso a la economía legal, optando así por subsistir mediante la alternativa al marco legal, la ruta informal. Es ahí cuando la informalidad se vuelve la vía más fácil de desarrollo para un alto porcentaje de peruanos, tanto como de escape para sus problemas económicos, como aceptación social e integración. Las masas migratorias y los vastos sectores representantes del Perú, cambiaron el rostro, por así decirlo, de las ciudades peruanas y de la costa como región. Por otro lado, nuestros gobernantes no aceptaron el mensaje y el Estado no buscó ni intentó hacer ciudadanos a sus integrantes, no se involucró en este gran cambio.

 La caída, por así decirlo, del mundo rural y el fin de la estructura tradicional de la gran ciudad criolla limeña, no se planteó como un proyecto nacional que respondiera al proceso de transformación en marcha. No creó un Estado moderno, adecuado a la realidad y requerimientos de un país heterogéneo como el nuestro, pluricultural y multilingüe, que los sectores populares demandaban con su presencia.  Esto causó desigualdad y un desequilibrado entre los mismo ciudadanos que forman parte de esta ciudad llamada Lima. Finalmente, nuestro personaje principal; es decir, el hombre andino, se describe de la forma en que la idiosincrasia ha estimulado en este, el progreso económico de esta nueva clase empresarial y la forma en la cual la cultura andina trajo difusión de aquel espíritu empresarial hacia la capital.

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