El estado, el campesinado, la
sociedad, la cultura y la misma ciudad Lima han sido, por así decirlo, fuertes
ingredientes y personajes dentro del juego. Un evento que influenció sin duda
directamente a que el campesinado migrara del campo a la ciudad fue la Reforma
Agraria: Es aquí en donde el campesinado se convierte en propietario de tierras
que cultivaban; sin embargo, al poco tiempo no pudieron mantenerlas a falta de
capacitación y experiencia. La casi desaparición de los terratenientes y en
consecuencia de una clase aristócrata, trajeron modificaciones sociales entre
el peruano proveniente del campo, principalmente de la sierra y los
empleadores. Este paso a convertirse en migrante y no sólo tuvo que saber
adaptarse a una nueva vida, sino buscar subsistir mediante la ayuda de su
familia y el enfrentarse día a día a una sociedad clasista, como en éste
caso la limeña. Es así, como de la misma manera, estos “nuevos limeños”
crean a través de los años una riqueza enriquecedora, dando mayor valor a la
tierra e invirtiendo en la edificación de sus propias viviendas, desnegando un
prejuicio bastante difundido que representa a los peruanos de origen humilde
como individuos incapaces de procurarse por sus satisfacciones materiales y a quienes
el Estado debe aprovisionar, guiar y controlar. Asimismo, implica un esfuerzo enorme
de integración de las minorías marginadoras con las mayorías marginadas.
Integración entendida como un proceso que pasa necesariamente por la
democratización del sistema de representación del aparato de gobierno, y
el giro hacia un audaz proyecto de construcción social de un Perú más autentico.
De esta manera, el campesinado intento desarrollarse económicamente dentro del campo empresarial legal,
pero se toparon con el sistema engorroso y el difícil acceso a la economía
legal, optando así por subsistir mediante la alternativa al marco legal, la
ruta informal. Es ahí cuando la informalidad se vuelve la vía más fácil de
desarrollo para un alto porcentaje de peruanos, tanto como de escape para sus
problemas económicos, como aceptación social e integración. Las masas migratorias y
los vastos sectores representantes del Perú, cambiaron el rostro, por así
decirlo, de las ciudades peruanas y de la costa como región. Por otro lado, nuestros gobernantes no aceptaron el mensaje y el Estado no buscó ni intentó hacer
ciudadanos a sus integrantes, no se involucró en este gran cambio.



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